Mantenga los números telefónicos de emergencia cerca de su teléfono e infórmele a los que cuidan de su bebé en dónde está el teléfono y los números de emergencia. Incluya los números de su pediatra y del centro de control de envenenamiento (en ingles “Poison Control Center”). El tiempo que usted se economice teniendo estos números a la mano pueden hacer la diferencia entre un bebé saludable y una tragedia.
Sobre todas las cosas, use su sentido común cuando se trata de la seguridad de su bebé. Si tiene que cometer un error, que sea en favor de la seguridad.
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